En mi secundaria había chavas guapísimas que nadie pelaba y otras que, sin ser las más bonitas, TODO el mundo quería invitar a sus fiestas.
Y ahí entendí que ser popular no era solamente cuestión de apariencia. Había ciertos trucos sociales que hacían TODA la diferencia.
1. Hazte amiga de la que conoce hasta al conserje
Todas las escuelas tienen una chica que conoce a medio planeta. Acércate, convive y conoce a sus amigos. Así empiezas a entrar a otros grupitos sin tener que presentarte 500 veces.
2. Ten algo que haga que te reconozcan de espaldas
Ahora que más personas empiezan a conocerte, necesitas algo que las haga recordarte. Un perfume delicioso, un fleco precioso, accesorios raros o un peinado característico.

No necesitas ser la más bonita, necesitas ser memorable.
3. Haz que las personas hablen de ellas
Pero de nada sirve que te reconozcan si no disfrutan hablar contigo. Aquí viene un truco buenísimo: pregunta, escucha y recuerda detalles.
La próxima vez que las veas, pregúntales cómo les fue con eso que te contaron. Te sorprendería cuánto significa que alguien se acuerde.
4. Conviértete en la chica que organiza TODO
Y cuando ya tienes conocidas de diferentes salones, ¿por qué esperar a que alguien te invite?
Organiza salidas, cumpleaños o planes después de clases. Mientras unas esperan entrar al grupito popular, tú puedes crear el tuyo.
5. No reveles toda tu vida en cinco minutos
Eso sí, conocer a muchas personas no significa que todas sean tus amigas.
En la secundaria, contarle un secreto a la persona equivocada podía convertirte en el chisme del año. Así que sé amigable con todas, pero aprende en quién si confiar y en quién no.
6. Aprende a contar hasta la historia más aburrida
Y hablando de chismes, hay chavas que te cuentan cómo perdieron un lápiz y consiguen que medio salón se muera de risa.
Aprende a contar tus anécdotas con gracia. Porque una cosa es conocer a mucha gente y otra conseguir que realmente disfruten pasar tiempo contigo.
7. No ruegues por pertenecer
Y este es el truco más importante: después de conocer personas, hacer amigas y organizar planes, probablemente descubrirás que ya no necesitas perseguir al grupito popular.
Si tienes que cambiar tu personalidad o aguantar humillaciones para que te acepten, ahí no es.
La idea es tener más opciones, no depender de la aprobación de alguien.
Y aquí viene lo que nadie te dice…
Había chavas que toda la escuela conocía, pero que no tenían una sola amiga de verdad.
Y otras que jamás fueron las más famosas, pero siempre tenían con quién sentarse, reírse y contar sus problemas.
Porque conseguir que todos sepan tu nombre es relativamente fácil. Conseguir que alguien realmente te quiera es otra historia.