El universo tiene una carta para ti: estoy orgulloso de ti

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Quiero que sepas algo: lo estás haciendo bien.

No importa cuál sea tu religión, a quién ames, cómo sean tus relaciones, qué cosas te gusten o cuáles detestes. No importa cuántas veces hayas cambiado de opinión, de sueños o de camino. Estás en esta vida para experimentar, para descubrir, para sentir y, sobre todo, para vivir.

Y quiero decirte que estoy orgulloso de todo lo que has sentido. Desde la felicidad más inmensa hasta la tristeza más profunda. Estoy orgulloso de las veces que te enamoraste, de las que lloraste, de las que tuviste miedo y de aquellas en las que sentiste que el mundo entero estaba en tu contra.

Porque incluso en esos momentos estabas viviendo. Estabas conociendo emociones, personas y versiones de ti que antes no conocías. No todo lo que experimentes tiene que ser bonito para formar parte de una vida valiosa.

Quiero que recuerdes algo: tu vida es única y no volverá a repetirse de esta misma manera.

Imagina un árbol lleno de miles de hojas. Todas pertenecen al mismo árbol, todas comparten sus raíces y forman parte de algo mucho más grande. Sin embargo, si te acercas y observas con atención, descubrirás que ninguna hoja es exactamente igual a otra.

Así eres tú.

Perteneces a este universo, formas parte de todo lo que existe y, al mismo tiempo, eres una esencia irrepetible. No necesitas parecerte a nadie, vivir al ritmo de otra persona ni convertirte en alguien diferente para justificar tu existencia.

También quiero hablarte de esas decisiones que todavía te duelen.

Sé que a veces miras hacia atrás y te preguntas por qué hiciste ciertas cosas, por qué confiaste en determinadas personas o por qué no elegiste otro camino.

Pero quiero que recuerdes que en aquel momento tomaste tus decisiones con los conocimientos, las emociones y las herramientas que tenías. Quizá hoy habrías actuado diferente, pero hoy sabes cosas que antes desconocías.

No te pido que justifiques todos tus errores. Te pido que aprendas de ellos sin pasar el resto de tu vida castigándote.

Y, sobre todo, quiero darte las gracias.

Gracias por continuar aquí. Gracias por no rendirte. Gracias por perseverar incluso cuando nadie sabía lo difícil que estaba siendo para ti.

Sé que todavía tienes sueños pendientes. Sé que deseas conseguir cosas que parecen lejanas y que a veces el miedo, la culpa o la incertidumbre te impiden avanzar.

Pero no necesitas hacerlo todo hoy.

Te pido algo mucho más sencillo: cada día haz lo que esté a tu alcance para acercarte un poquito a la vida que deseas.

Un paso a la vez.

Yo me encargaré de seguir poniendo ante ti oportunidades, personas, herramientas, ideas y posibilidades. Algunas llegarán cuando menos las esperes y otras tendrás que salir a buscarlas. Mantén los ojos abiertos, aprende a reconocerlas y, cuando llegue el momento, atrévete a hacer tu parte.

No puedo prometerte que todo sucederá exactamente como lo imaginas, pero sí quiero recordarte que todavía existen caminos que ni siquiera has descubierto.

También quiero pedirte que hagas las cosas con amor.

No permitas que el miedo se convierta en el protagonista de tu historia. Tampoco vivas atrapada en la intensidad de una relación, en una preocupación interminable o en la necesidad de sentir algo extraordinario a cada instante.

A veces convertimos nuestras emociones en una especie de entretenimiento. Nos acostumbramos tanto a la pasión, al drama, a la incertidumbre o al miedo que olvidamos cómo se siente estar en paz.

No tienes que vivir permanentemente en ninguna de esas emociones.

Disfruta cuando estés feliz. Llora cuando lo necesites. Enamórate si así lo deseas. Permítete sentir enojo, ilusión, tristeza y entusiasmo, pero recuerda que ninguna emoción tiene que gobernar toda tu existencia.

Busca el equilibrio.

No te prometo que serás feliz todos los días. Habrá despedidas, equivocaciones, oportunidades que no funcionen y momentos en los que tendrás que empezar de nuevo.

Pero deseo que, por encima de todo, encuentres tranquilidad. Que puedas acostarte por las noches sabiendo que estás construyendo una vida que se parece cada vez más a ti, no a lo que los demás esperan que seas.

Porque no viniste a este mundo para demostrar que eres perfecta, para complacer a todo el mundo ni para pasar tu existencia persiguiendo una felicidad imposible de mantener.

Viniste a vivir.

A descubrir quién eres. A conocer lo que amas. A equivocarte, aprender, cambiar de opinión y volver a elegir.

Y mientras lo haces, recuerda mirar a tu alrededor. Hay belleza en cosas que quizá hoy te parecen insignificantes. Hay personas que todavía no conoces, lugares que no has visitado, canciones que no has escuchado y momentos maravillosos que aún no imaginas.

No te apresures tanto por llegar al futuro que termines olvidando el presente.

Estoy orgulloso de ti. No solamente por lo que has conseguido, sino por todo lo que has vivido, sentido y aprendido.

Gracias por formar parte de mí, por ser esa pequeña esencia irrepetible dentro de algo tan inmenso.

Sigue adelante, a tu ritmo. Descansa cuando lo necesites y vuelve a intentarlo cuando estés lista.

No tienes que tener todas las respuestas.

Lo estás haciendo bien. Vas muy bien.

Con amor,

El universo.