Seamos honestas: cuando por fin tu michi decide no ignorarte, no morderte y hasta se deja cargar tantito… OBVIO quieres foto.
Pero ahí estás tú, con el gato en brazos, viendo la cámara como si fuera tu primera selfie en la vida.
Así que si hoy el universo felino te dio permiso, aquí tienes ideas para que no la riegues y tu foto sí grite main character energy (aunque él siga siendo el favorito).
Nariz con nariz
Ese momento donde todo es silencio… y puro amor chiquito.

Cachete con cachete
Suavidad, ternura y cero respeto por tu espacio personal.

Besito robado
Tú dando amor… él tolerándolo como rey.

Mirada compartida
Se ven igual de intensas… pero él sin pagar renta.

Abrazadita nivel apego
No sabes quién sostiene a quién, pero ahí están.
Selfie invadida
Intentaste salir sola… pero él dijo “ni lo sueñes”.
Carita con carita
Dos bebés… uno más consciente que el otro.

Pegaditas forever
Porque si no estás encima de tu michi, algo está mal.

Mirada de “no me sueltes”
Spoiler: en 5 segundos se va a ir.
Momento ternura
Dura poco, pero suficiente para la foto perfecta.
Guarda este artículo porque nunca sabes cuándo tu michi va a decidir darte 3 segundos de cariño real… y ese es TU momento.
Aprovecha, toma la foto, súbela sin miedo y recuerda: si tu gato ya te eligió para su caos… también puedes elegirte para brillar tantito tú