No esperes a estar SUFRIENDO! haz esto para vivir mejor

Mis papás estaban vivos, pero les interesaba más su vida que enseñarme cómo vivir la mía. Así que aprendí a prueba y error… más error que prueba.

Y como ya me tropecé tantas veces, te dejo esto para que no tengas que vivir lo mismo.

1. Tu cuerpo no es eterno (ni barato)

No importa si naciste en cuna de oro o te criaron en un colchón inflable. Lo único que realmente te pertenece es tu cuerpo. Cuídalo como si fuera la herencia, Ve al dentista aunque no te duela nada. Hazte el Papanicolaou cada año, Ponte la vacuna del VPH, aunque nadie te lo diga. No comas porquerías porque NO ERES INMORTAL

2. Tu salud mental no se tapa con sonrisas

Ser fuerte no significa fingir que todo está bien. Eso se llama represión y después sale en forma de gastritis, insomnio o lloradera a las 3 am. Medita, escribe, grita en una almohada, ve a terapia, lo que sea… pero no te lo tragues todo. No quieras curarte con cosas o vatos. Spoiler: NO FUNCIONA

3. El agua limpia, pero el cloro intoxica

No, no es normal tomar agua de la llave. Y sí, el garrafón de dudosa procedencia también puede arruinarte los riñones. Invierte en un filtro. Uno barato, de esos que se atornillan a la llave o una jarra con carbón activado. Te vas a ahorrar infecciones, gastritis y la vida misma.

4. La copa menstrual es la amiga que nadie te presentó

Hasta los 20 gasté mi quincena en toallas y tampones. La copa me cambió la vida. No huele, no gotea, no contamina, no me da comezón. Y si te da miedo, practica en casa. Una vez que le agarras la onda, no hay vuelta atrás.

5. Desparasítate aunque no tengas lombrices visibles

No esperes a ver gusanos bailando para tomar acción. Desparasítate dos veces al año, como ritual de autocuidado. Te baja el cansancio, te mejora la piel, te sientes menos inflamada. Es como reiniciar tu cuerpo.

6. No necesitas gimnasio, pero sí moverte

El cuerpo se oxida cuando no se usa. Camina. Baila. Haz sentadillas en lo que se calienta la sopa. No es por estética (aunque ayuda), es por salud. La depresión te alcanza más rápido si tu cuerpo no produce ni una gota de endorfinas.

7. El estrés se paga… y carísimo

No te hagas la valiente. Dormir poco, comer mal, vivir corriendo y decir “yo puedo sola” es el camino directo al burnout. Nadie se va a morir si delegas, si dices que no, si te tomas un día off. Y si se mueren, pues… ya no es tu problema.

Nadie te va a cuidar si tú no lo haces primero. No esperes a estar rota, cansada o enferma para empezar. Hazlo ahora, aunque sea poquito. Porque tu cuerpo, tu mente y tu energía son lo único que llevas a todos lados. Cuídalos como si fueran un tesoro. Porque lo son.