Muchas personas dicen que no encuentran al amor de su vida, pero la realidad es que ni siquiera están buscando. Están esperando que funcione con la primera persona que les presta atención.
Y ahí empieza el problema.
¿Por qué querrías construir una vida con alguien que no tiene interés en conocerte? ¿Con alguien que no se adapta a tus gustos, tu rutina, tus sueños o tu forma de ver el mundo?

Lo más curioso es que muchas veces tú sí haces todo eso por ellos, tú entiendes sus horarios, tú respetas sus gustos, tú cambias planes y ellos apenas hacen el mínimo esfuerzo.
Entre miles de millones de personas en el planeta… ¿por qué tendrías que conformarte con tu peor opción?
Haz algo muy sencillo.
Escribe una lista de las cualidades que te gustaría encontrar en una pareja. No tiene que ser perfecta, pero sí compatible contigo y cuando conozcas a alguien, deja de preguntarte si le gustas, empieza a preguntarte si realmente te gusta cómo te trata.

Porque muchas personas pasan años esperando que alguien cambie, madure, se comprometa o finalmente les dé lo que quieren. Viven esperando el futuro mientras en el presente son infelices. Y eso no es amor.

Si después de un tiempo alguien no te da señales claras de querer construir lo mismo que tú, sigue adelante. Next y si el siguiente tampoco quiere lo mismo, next otra vez.
No porque las personas sean malas, sino porque no son para ti. Quédate con quien te haga sentir querida, escuchada y valorada. Porque si eres capaz de esforzarte tanto por alguien más, también deberías ser capaz de esforzarte así por ti.
Al final, encontrar al amor de tu vida no se trata de aferrarte al primero que llega. Se trata de tener el valor de soltar a quien claramente no es.