Noelia, una chica de 25 años, una como tú, como yo… pero con una historia que pesa más de lo que muchos podrían imaginar.
Padecía TOC y TLP (trastorno límite de la personalidad). Y creció en un entorno que, tristemente, a muchas nos puede sonar familiar:
una abuela que la maltrataba psicológicamente, insultos constantes, un padre ausente que no estaba, que no llamaba, que no escribía.
A eso súmale malas amistades, estancias en hospitales psiquiátricos y una familia que nunca terminó de ser unida.
Una vida marcada por el dolor
Noelia también vivió una relación abusiva. Un hombre que la violentó en la intimidad mientras dormía. Y no fue lo único: hubo más intentos de abuso por parte de otros hombres, incluso en una discoteca.
Después, problemas económicos, quedarse sin hogar… y una cadena de situaciones que poco a poco la fueron quebrando. Intentó quitarse la vida varias veces. En uno de esos intentos, saltó de un balcón y quedó parapléjica, en silla de ruedas.
Y aún así, el dolor no terminó.
@noeliacastillo20003034 Perdonar por mis pintas, estoy en el hospital. Por si no ha quedado claro la película se llama ‘Mi amigo Dahmer’ y sólo está en Prime Video. #parati #fyp
El proceso que la llevó hasta aquí
Durante más de un año y medio enfrentó procesos legales. Incluso conflictos con su propio padre, quien buscaba frenar la decisión de la eutanasia.
Pero el 26 de marzo, finalmente, llegó el día. Noelia accedió a la eutanasia en España.
Un final en silencio
Familiares, amigos y personas cercanas quisieron acompañarla en el hospital.
Pero ella decidió no permitir la entrada.
Por otro lado, su tío expresó que no podía apoyar una decisión así.
Pero también está la otra cara: entender el nivel de sufrimiento que puede llevar a alguien a pedir morir.
El debate que dejó
Para muchos, esto es impensable.
Para otros, morir dignamente también es un acto de amor.
La asociación por el derecho a una muerte digna ha pedido cambios en la ley, para que estos procesos no sean tan largos ni desgastantes… y puedan resolverse en menos tiempo. (máximo 20 días) 
La verdad
No es una historia fácil de leer. Ni de entender.
Pero sí deja una pregunta incómoda: ¿qué hacemos cuando alguien ya no puede más? Y quizá lo más fuerte de todo es esto:
Noelia no era un caso… era una vida.