Despiértate siempre a una hora parecida
Este probablemente sea de los consejos más importantes. Si quieres dormir más temprano, empieza por levantarte a una hora constante, incluso después de haberte dormido tarde.
Con varios días de constancia, tu cuerpo empezará a darte sueño naturalmente más temprano.
Busca luz natural por la mañana
La luz de la mañana ayuda a sincronizar tu reloj biológico y le dice a tu cerebro: “Buenos días, empieza el turno”. Eso también facilita que por la noche llegue el sueño a una hora más adecuada.

Deja de tomar café tan tarde
Ese cafecito de las 6 de la tarde puede estar saboteando tu noche sin que te des cuenta.
Y sí… suelta el celular
Pon una hora límite, deja el celular lejos de la almohada y haz algo aburridito: leer, skincare, preparar tu ropa o escuchar música tranquila.
Haz ejercicio durante el día
Eso sí, si entrenar intensamente justo antes de acostarte te deja activadísima, mueve tu rutina unas horas antes.
Baja las luces antes de dormir
Baja la intensidad de las luces y evita tener todo iluminado como quirófano. Así ayudas a crear señales ambientales de que se acerca la hora de descansar. (la luz roja en el teléfono o luces amarillas en la casa son una joya)
Mantén tu habitación fresca
Una habitación fresca, oscura y silenciosa suele facilitar muchísimo el sueño. Básicamente: haz que tu cuarto parezca hotel donde no está permitido tener responsabilidades.
No intentes adelantar tres horas de golpe
Si normalmente te duermes a las 2 a. m., probablemente acostarte hoy a las 10 solamente consiga que pases cuatro horas contemplando el techo.

Ve adelantando gradualmente tu horario mientras mantienes estable la hora de despertar.
Y deja de obsesionarte con “TENGO QUE DORMIR”
Si llevas un rato en la cama completamente despierta, levántate, mantén poca luz y haz algo tranquilo hasta volver a sentir sueño.