1. Sonríele a tu reflejo
Párate frente al espejo, sonríe aunque tengas cero ganas y hasta ríete de lo absurdo que se siente.
No va a solucionar tu vida en 30 segundos, pero cambiar voluntariamente la expresión y respirar puede ayudarte a romper ese bucle mental. Y si terminas riéndote de ti misma… mejor todavía.

2. Si estás enojada, échale hate a la mayonesa
Sí. A la mayonesa.
No necesitas mandarle un mensaje a tu ex ni pelearte con alguien que quieres. Agarra un objeto inofensivo, di todo lo que tengas que decir y dramatiza si hace falta.
“¡Y TÚ, MAYONESA, TAMBIÉN ME TIENES HARTA!”
Ridículo, sí. Pero mucho mejor que descargar tu coraje contra una persona.

3. Pon música aunque todavía no la sientas
Pon esas canciones que normalmente te hacen sentir poderosa, guapa y protagonista de tu propia película. Tal vez al principio estés sentada mirando al techo pensando “no siento absolutamente nada”.
No importa. Déjala sonar. A veces el cuerpo tarda un poquito en alcanzar a la música.
@mauritodz Día 1 de 30 subiendo canciones que generen dopamina 🫶🏼🫂 #fyp #parati
4. Salta como si nadie estuviera viendo
Literalmente: salta. En tu habitación, en el patio, donde sea que puedas hacerlo con seguridad. Mover el cuerpo cambia tu estado de activación y puede ayudarte a salir de esa sensación de estar atrapada en tus propios pensamientos.

Y además es bastante difícil mantener una pose dramática mientras estás brincando como canguro.
5. Cambia el drama por pesas
Si estás pasando por un momento emocionalmente pesado, evita buscar alivio en sustancias que puedan terminar empeorando cómo te sientes. Mejor prueba mover el cuerpo.
Camina, corre, baila o levanta pesas. El ejercicio puede mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés. Y si encima empiezas a notar que te haces más fuerte… ese pequeño glow-up emocional se siente delicioso.

6. Haz mantenimiento básico de ti misma
Duerme, Come decentemente, Toma agua, Báñate, Lávate el cabello, Ponte ropa limpia, Ordena un poquito tu espacio, Habla contigo como hablarías con tu mejor amiga, Y descansa sin sentir que tienes que ganarte el derecho a hacerlo.
Porque cuando estás triste, cuidarte no es superficial.
Es recordarte que sigues aquí y que todavía tienes que estar de tu lado.