Aunque los pelitos son una prueba de amor bastante adorable, hay momentos donde sí queremos salir de casa sin parecer una extensión de nuestro michi.
1. Usa un rodillo quitapelusas
El clásico. El básico. El que siempre salva cuando ya vas tarde y descubres que tu outfit parece alfombra persa.
2. Guantes de goma ligeramente húmedos
Póntelos y pásalos sobre la ropa. Los pelos se agrupan rapidísimo y salen mucho más fácil de lo que imaginas.

3. Mete la ropa a la secadora antes de lavarla
Unos minutos suelen aflojar muchísimos pelos. Después sacude la prenda y ahora sí llévala al lavado.
4. Toallitas para secadora
Ayudan a reducir la estática que hace que los pelos se peguen
5. Esponja húmeda
Una esponja limpia y apenas húmeda puede levantar bastante pelo de telas difíciles.

6. Cinta adhesiva
El hack de emergencia. ¿Elegante? No. ¿Funciona? Bastante.
7. Cepilla a tu gato con frecuencia
La mejor batalla es la que nunca ocurre. Mientras más pelo retires del gato, menos termina en tu ropa, sofá, cama, mochila y probablemente hasta tu café.
8. Lava mantas y camas regularmente
Muchas veces el problema no es la ropa. Es el lugar donde la dejaste cinco minutos. Y esos cinco minutos fueron suficientes para que absorbiera media mascota.
9. Evita ciertas telas
Terciopelo, lana y algunas fibras sintéticas parecen imanes para pelo de gato. Si tienes varios michis, quizá quieras pensarlo dos veces.
Así que sí, limpia tu outfit… pero dale un abrazo a tu michi de mi parte.