Puedes tener la cara divina, skincare carísimo, pestañas perfectas… y el cuello delata TODO tu estrés y malas decisiones.
Por qué se arruga el cuello (y no, no es solo la edad)
La piel del cuello es más delgada, tiene menos grasa y casi cero glándulas sebáceas. Traducción: se seca, se marca y se cae más rápido. Súmale mirar el celular 24/7 (hola tech neck), dormir de lado aplastándolo, no usar protector solar ahí y solo ponerte crema “si sobra”. Resultado: pliegues, flacidez y textura de “pasó el tiempo”.
El error número uno: cuidar la cara y abandonar el cuello
Si tu rutina termina en la mandíbula, estás fallando. Todo lo que usas en la cara VA TAMBIÉN EN EL CUELLO Y ESCOTE. No es extra. Es rostro extendido.
Rutina diaria anticuello arrugado (realista, no de influencer)
Mañana: limpia suave, hidrata y protector solar SIEMPRE (aunque no salgas).
Noche: limpieza suave, suero con ácido hialurónico o niacinamida y crema más espesa (el cuello ama lo nutritivo).
Tip clave: aplica de abajo hacia arriba, no talles como si odiaras tu piel.
Masajes que sí funcionan (2 minutos, no ritual eterno)
Desliza los dedos desde clavículas hacia la mandíbula, movimientos lentos y firmes, sin jalar. 10–15 repeticiones. Mejora circulación y evita que la piel se “doble” siempre en el mismo punto.
Dormir mal también arruga
Dormir de lado o boca abajo aplasta el cuello por HORAS. Ideal: boca arriba. Si no puedes, funda de satén o seda. Menos fricción = menos marcas.
Lo que comes también se refleja en el cuello
No todo es crema, sorry. Ayuda mucho: proteína (el colágeno necesita materia prima), agua (sí, la aburrida) y grasas buenas (aguacate, nueces, aceite de oliva). Empeora: azúcar excesiva, alcohol frecuente y dietas extremas (subir y bajar = piel floja).
Postura: el enemigo silencioso
Mirar el celular con la cabeza hacia abajo crea pliegues permanentes. Sostén el teléfono a la altura de los ojos. Sí, te sentirás rara. Sí, vale la pena.
Tratamientos caseros que ayudan (sin arruinarte)
Compresas frías ocasionales para estimular la piel, cremas con retinol suave 2–3 veces por semana (no diario) y NUNCA exfoliar fuerte: el cuello no aguanta castigos.
El cuello no se arruga de la nada.
Se arruga por abandono, constancia mala y cero atención. Empieza hoy. No mañana. No “cuando compre otra crema”. El cuello guarda recibos… y luego los muestra.
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