Si tu habitación parece zona de guerra cada tres días haz esto:
1: Tender la cama
la cama es el 50% del orden visual Si tu cama está hecha, el cuarto se ve medio resuelto aunque no lo esté.
2: Tirar a la basura ropa que ya no usas
Saca lo que no usas, lo que no te queda. Menos cosas, menos caos.
3: todo necesita una “casa”
Cables, maquillaje, libros, bolsas. Si algo no tiene lugar fijo, va a vivir flotando en tu cama. Asigna espacios. El orden no es limpiar diario, es saber dónde va cada cosa.
4: limpia por zonas, no por impulso
No intentes hacer todo en una hora porque te vas a rendir. Hoy escritorio. Mañana clóset. Pasado cajones. Constancia > maratón dramático de limpieza.
5: 10 minutos antes de dormir
Pon cronómetro. Recoge, acomoda, tira basura. Despertar en un cuarto medio ordenado cambia tu energía más de lo que crees.
6: menos decoración, más funcionalidad
Si tienes mil cositas sin propósito, acumulan polvo y ruido visual. Un cuarto limpio no es vacío, es intencional.
La verdad incómoda:
tu cuarto refleja tu mente. No necesitas perfección. Necesitas estructura.
Guárdalo. Y la próxima vez que digas “soy desordenada”, mejor di “estoy aprendiendo”.