Lo que iba a ser SU boda soñada… terminó siendo su peor PR.
Fredo —sí, el que organiza bodas— decidió que su evento tenía más reglas que un antro VIP.
Todo muy exclusivo… hasta que empezó a hablar.
“Si no lo logras es porque no quieres”
Entre clips, comentarios y cero filtro, soltó joyitas como:
que si la gente no tiene dinero es porque no le echa ganas…
que sus invitados “sí tienen nivel”…
y de paso, se burló del físico de quienes lo criticaban.
O sea… clas1st4 y egocentrico tsssss y eso no es todo!!!

Su contenido
Muchos señalan algo clave: el contenido por el que se hizo famoso fue básicamente jugar al juez o “salvador” de historias ajenas.
Pero como no logró construir una comunidad que realmente lo admire o conecte con él… decidió tomar otro camino.
Y sí, aquí viene lo incómodo:
empezó a “comprar” a su propia audiencia, usando un bootcamp donde les prometía que el que siguiera este tipo de proyectos se haría famoso viajaría y tendría dinero.
Y luego… regalando dinero
Aquí es donde TODO se pone raro. Porque después de decir eso… empezó a regalar dinero en tiktok.
Literal: gente pidiendo para esquites… y él pagando.

Entonces… ¿es superior o es benefactor? Spoiler: ninguna de las dos, solo está intentando caer bien.
La estrategia
“todo lo que gano es para ustedes” “somos familia” “los apoyo” Pero la realidad incómoda: la gente no está ahí por lealtad… está ahí porque necesita el dinero.
La verdad que nadie le dijo
No puedes exigir admiración… ni comprar cariño. Porque ser influencer no es tener dinero.
Es que la gente te quiera por quién eres.
Y aquí… eso no está pasando.
Por más dinero, eventos y discursos…
sigue siendo parte del mismo sistema que critica. Y querer verte “inalcanzable” cuando vienes del mismo lugar… no te hace élite.
Te hace… incómodo de ver.
Guárdalo porque este chisme todavía tiene MÁS capítulos.