Secretos que NADIE te cuenta de andar con un hombre casado

2 min de lectura

Se dice en susurros, se vive en secreto y se romantiza horrible. Pero aquí va la versión sin filtro, sin cuentos y sin “es complicado”.

Siempre serás el plan B (aunque jure que eres “lo más importante”)

No importa cuánto te escriba, cuánto te prometa o cuánto te mire con ojitos de drama: hay horarios, hay silencios y hay fines de semana donde DESAPARECE. Y no es magia. Es su vida oficial.

La discreción no es sexy, es una jaula

Nada de fotos, nada de stories, nada de llegar juntos. Todo es “mejor no”, “ahorita no”, “después vemos”. Vivir escondida cansa. Mucho. Y no, no te hace misteriosa, te hace invisible.

El tiempo siempre es prestado

Mensajes rápidos, citas a medias, llamadas cortadas. Tú te adaptas, tú esperas, tú entiendes. Él… sigue igual. El reloj nunca juega a tu favor.

Promete futuro, pero vive en presente ajeno

“Ya casi”, “cuando arregle cosas”, “pronto tomo la decisión”. Traducción: no hoy. Y mañana tampoco. Las promesas no pagan el desgaste emocional.

El drama no es romántico, es agotador

Celos, culpa, miedo a que te descubran, ansiedad constante. No es pasión, es cortisol. Y eso envejece.

Te conviertes en tu propio secreto

No puedes contarlo, no puedes pedir consejo, no puedes compartirlo. Guardarte una relación es cargar una mochila que nadie ve… pero pesa.

La culpa llega (aunque jures que no)

Al principio dices “no es mi problema”. Luego te cae el veinte. Y duele distinto. Porque sabes que estás en una historia donde alguien siempre pierde.

Si deja a su pareja, no significa que te elija

A veces se queda solo. A veces vuelve. A veces repite el patrón. Salir de una casa no es lo mismo que construir otra contigo.

Tu autoestima paga el precio

Esperar migajas te enseña a conformarte. Y eso no va con nadie que se quiera de verdad.

La verdad incómoda

Si fuera tan fácil irse, ya se habría ido. Si te quisiera sin condiciones, no te escondería. Si te respetara, no te pondría en segundo plano.

No eres villana ni tonta por sentir. Pero tampoco tienes que quedarte donde te aman a medias.

Guárdalo. Léelo otra vez. Compártelo con esa amiga que “está bien” pero siempre espera.