Cosas por las que jamás deberías pedir perdón

A las mujeres nos han enseñado que tenemos que anteponer nuestra felicidad, nuestros sueños y nuestros sentimientos a las necesidades de los demás, ya sea de la familia, de la pareja o de los hijos. Y lo único que esto nos ha ocasionado es frustración, infelicidad e inseguridad.

Pensar en nosotras mismas, hacer cosas por aumentar nuestra confianza y nuestra felicidad no nos convierten en personas egoístas, si tú no lo haces nadie más lo hará por ti, y para poder estar bien con los demás y proyectar una luz más positiva necesitas enfocarte en ti y sólo en ti.

Y el primer paso es dejar de pedir perdón por estas cosas:

Necesitar tiempo a solas

Estar contigo misma te enseñará a conocerte, a saber qué quieres, quién eres y a descubrir tus fortalezas y debilidades. No te sientas culpable por querer pasar tiempo a solas, los hijos, el esposo o la familia no son impedimento para hacerlo y no dejarás de quererlos o de procurarlos sólo por darte el tiempo que necesitas.

Decir lo que piensas

Las mujeres solemos maquillar muchísimo las cosas que pensamos antes de dejarlas salir por nuestra boca, nos preocupa demasiado lo que puedan pensar los demás o de si se vayan a ofender o no, aunque lo que digas sea sólo la verdad. Basta ya, deja de estresarte por lo que los demás opinarán de ti, si sientes algo, si opinas algo, dilo.

Priorizarte

¿Cuándo se le ha tachado de egoísta a un hombre por priorizarse?, así es ¡nunca!. Deja de hacer las cosas sólo por querer quedar bien con los demás antes que contigo misma. El día en que te pongas en primer lugar todo lo demás en tu vida empezará a girar de manera mucho más positiva.

Tardar en responder un mensaje

Si tu pareja o alguien más se enoja porque no contestaste de inmediato un mensaje es hora de que te plantees si necesitas a gente tan tóxica en tu vida. No tienes por qué andar siempre al pendiente de las necesidades ajenas, si no puedes responder de inmediato que los demás empiecen a lidiar con sus propias inseguridades, tú no tienes por qué hacerlo.

Por expresar lo que sientes

Las mujeres solemos guardarnos nuestras emociones para no incomodar a los demás, ya sé, suena terrible pero es la verdad. Siempre estamos ahí para escuchar las penas ajenas pero nosotras nos tragamos todo para no molestar. ¡Ya basta!, tú también tienes derecho de enojarte, de frustrarte, de sentirte triste o de no tener ganas de hacer nada. Si dejas que tus sentimientos fluyan te enfermarás menos.

Seguir tus sueños

Siempre va a haber gente que intente disuadirte, te dirán que es mala idea, que no eres capaz, que no tienes lo que hace falta, pero eso sólo es el reflejo de su propia inseguridad. No permitas que nada ni nadie te diga que tus sueños valen o no la pena, la única opinión que cuenta es la tuya.

Decir no

Esta es una de las más difíciles, todas las mujeres tenemos problemas para decir no, justo porque nos han enseñado a siempre quedar bien con los demás, porque si dices que no eres grosera o algo malo ocurre contigo. Cuando aprendamos a decir que no, nuestra fortaleza aumentará. Cuando dejemos de hacer cosas porque nos da pena que los demás se vayan a ofender, empezaremos a ser nosotras mismas.

Ser tú misma

Las redes sociales nos enseñan a que las mujeres no somos lindas si no tenemos cierto tipo de cuerpo, si no nos maquillamos de tal forma, si no usamos tales prendas, etc. Nos metemos tanto en el ‘deber ser’ que olvidamos quiénes somos realmente. Dejemos de tener miedo de nuestros propios gustos, de nuestro cuerpo, de nuestras virtudes y defectos. Seamos nosotras mismas y no la copia de la copia de las influencers de hoy.

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