Cancelé mi boda y creí que mi vida se iba con ella

Hola chicas de mi corazón, hoy les traigo una historia que nos envío Elizabeth, una eslamodita como ustedes. Nos pidió que compartiéramos su experiencia para alegrar los corazones de quienes creen que no pueden salir de alguna dolorosa situación.

Y esto es lo que nos contó:

Una semana antes de casarme cancelé mi boda.

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Todo empezó hace seis meses, yo era muy feliz, estaba preparando todo para la boda que siempre soñé. Él y yo llevábamos 2 años de novios y 6 meses viviendo juntos, todo era muy lindo, nos llevábamos super bien, con los problemas y las peleas típicas de cualquier relación.

Pero la semana previa a convertirnos en esposos hicimos un pacto para no vernos hasta el día de la boda y hacerlo aún más emocionante. Nos teníamos mucha confianza y él me pidió que le leyera unos mensajes que le habían llegado al celular, pero lo que encontré me destrozó la vida entera.

Había un mensaje de una mujer que le decía cuanto lo amaba con fotos de ella y él super juntitos. No pude más y salí corriendo de la casa dejándole el anillo en la mesa, con un mensaje grabado en la mente que jamás podré olvidar: ” Te amo mi amor, ya se que te vas a casar pero no importa, si ya aguantamos un año juntos, vamos a aguantar lo que sigue. Te veo en tu luna de miel”.

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No sé si puedan imaginar lo que sentí en ese momento, él llevaba un año engañándome. Trató de explicarme y me dijo que todo era una broma. Al principio le creí pero algo dentro de mi sabía que eso no era cierto. Unos días después vi fotos de ellos juntos en lugares que nosotros frecuentábamos, ¡que eran nuestros!

Lo más difícil no había terminado pues tenía que comunicárselo a mis padres, hablé con ellos y les dije que la boda se había cancelado, sin embargo no pudimos hacer que el salón nos devolviera el dinero así que decidí hacer la fiesta a pesar de que no hubo boda.

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No pude disfrutar nada obviamente, me encontraba destrozada y en shock, lo odiaba pero al mismo tiempo seguía amándolo. Terminó la fiesta y tuve que enfrentarme a la realidad, me sumergí en una depresión que no lo deseo a nadie, no salía de mi habitación.

Sin embargo, entendí que todo pasa por algo y que afortunadamente me di cuenta a tiempo. Mis amigos y familiares me ayudaron a atravesar ese infierno. Aunque no fue sencillo, hoy sé que no me puedo dar por vencida, que todo se puede superar, que yo puedo lograrlo y que merezco algo mil veces mejor.

Espero que mi experiencia les ayude.

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