Por esta razón esa relación NO funcionó

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Muchas relaciones no terminan por falta de amor, terminan porque una o ambas personas estaban demasiado ocupadas pensando en sí mismas.

Y ojo: el egoísmo no siempre es malo. De hecho, un poquito de egoísmo te ayuda a crecer, poner límites y mejorar tu vida. El problema empieza cuando eso se convierte en egotismo: cuando ya no amas a la persona… amas sentirte superior a ella.

1. Querían tener razón, no paz

Las peleas ya no eran para entenderse y llegar a un acuerdo… no señor!! ahora son competencias de ego, “Quien tiene la razón” y honestamente… nadie gana ahí.

2. Uno daba TODO y el otro apenas migajas

Una persona esforzándose por conectar y la otra: “ay perdón, estaba ocupado”. No bebé, estabas desinteresado. (y una por acá con mil pendientes buscando tiempo para ti)

3. Se enamoraron de la atención, no de la persona

Les gustaba sentirse queridos… pero no construir algo real.
Si, si, si,  cuando todo está bien “YUPIIII” pero cuando hay una conversación incómoda: “Ay que hueva” o “estás siendo demasiado intensa”

4. Había mucho orgullo y poca responsabilidad emocional

La típica: “así soy” Como si lastimar gente fuera rasgo de personalidad.

5. Se volvieron competencia

En vez de apoyarse: comparaciones, celos, resentimiento, querer “ganar”

6. Uno quería crecer y el otro quedarse igual

Aquí muchas relaciones mueren, porque cuando alguien evoluciona y el otro no… tarde o temprano ya no hablan el mismo idioma, no tienen el mismo tiempo o dinero.

7. Confundieron costumbre con amor

Ya ni eran felices… solo tenían miedo de soltarse.

Muchas relaciones no fracasan por falta de química…

fracasan porque nadie quería bajarle dos rayitas al ego. Amar bonito también implica humildad. Porque sí, debes pensar en ti…
pero no al punto de destruir a quien te ama.

Guárdalo… porque a veces el problema nunca fue “falta de amor”… fue exceso de ego.