
Creerte la reina del sobreentrenamiento:
Te metiste a TikTok, viste una rutina de tres segundos y quisiste hacer 20 ejercicios diferentes. ¡Error! Terminas pareciendo un mamarracho y tus músculos no van a crecer.
Con 4 o 5 ejercicios por rutina, 2 series para cada uno y 3 minutos eternos de descanso entre ejercicios estás más que perfecta. RECUERDA: Menos es más.
La obsesión ridícula con el 4 series de 12 repeticiones:
¡Mentira! No necesitas mil repeticiones para ver cambios. Quédate en 6 repeticiones para los ejercicios compuestos (los pesados como la sentadilla) y sube de 8 a 12 para los aislados (como la patada de glúteo).
Parar cuando te da el “ay, me dolió”:
¡No, mi ciela! Tienes que meterle intensidad real. No vas a parar cuando te empiece a arder; vas a parar cuando literalmente ya no puedas levantar la barra ni un milímetro más. El esfuerzo de verdad es lo que te va a poner sabrosa
Inventarte ejercicios de circo:
Hacer sentadillas arriba de una pelota. Los ejercicios comunes y aburridos son los que sirven.
Sufrir con rutinas “óptimas” pero aburridas:
Si la ciencia dice que tal rutina es la mejor del universo pero tú la odias con el alma, la vas a terminar botando a la semana. Es mil veces más importante una rutina que te encante y te haga feliz a una rutina perfecta que te haga llorar. La constancia le gana a la ciencia.