A veces el cine no te encuentra en una alfombra roja. Te encuentra sudada, despeinada y con mochila.Así descubrieron a Llúcia Garcia, la protagonista inesperada de Romería, la nueva película de Carla Simón que cierra su trilogía familiar y ya estaba dando vueltas rumbo a premios importantes.

La historia parece inventada, pero no: Llúcia regresaba de un campamento, llevaba cinco días sin ducharse, audífonos puestos, mochila colgando y cero intención de ser actriz. En plena plaza de Gràcia alguien del equipo de casting le pide que se quite los cascos. Ella piensa que le van a pedir la hora. Plot twist:
—“¿Te gustaría hacer una prueba para la nueva película de Carla Simón?”Así. Sin filtro. Sin glamour. Sin bañarse.Ella dijo “vale”, hizo el casting al día siguiente… y BOOM. Protagonista de una película que habla de orfandad, memoria y heridas familiares, temas muy en la línea sensible y honesta de Simón. Y sí, aunque comparte elenco con actores ya conocidos, Llúcia —sin experiencia previa, sin representante, sin plan— se roba la atención.Lo más bonito (y caótico) es que Romería sigue la tradición de Carla Simón: mezclar actores profesionales con personas reales que no venían buscando fama, pero tenían algo imposible de fabricar. Presencia. Verdad. Esa mirada que no se aprende en una escuela de actuación.

Incluso otro actor del elenco, Mitch, llegó por caminos igual de random: Carla Simón empezó a seguirlo en Instagram, luego vinieron audiciones, pruebas… y listo. El cine, otra vez, haciendo casting como si fuera destino.ASI QUE YA LO SABES: No siempre tienes que estar “lista”. A veces solo tienes que estar ahí. Aunque no te hayas bañado.Y sí, Romería ya está disponible en plataformas. Pero el verdadero estreno fue ese día en que alguien se quitó los audífonos y la vida le cambió.Compártelo con esa amiga que cree que “ya se le pasó el momento”. Spoiler: no.