10 Secretos de una dama que monetiza con viejitos

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Antes de qué me Funes, quiero que sepas que no te estoy incitando absolutamente nada, pero he aprendido cosas a lo largo del tiempo que pueden ser funcionales para cualquiera qué quiere sacarle provecho a su Pretty Privilege

1. Tu presencia entra antes que tú

No es el vestido. Es cómo llegas. Aroma limpio, piel cuidada, postura derecha. No necesitas verte “carísima”, necesitas verte intencional. La gente trata mejor a quien parece que se trata bien sola.

2. No hables de más

El misterio no es fingir, es administrar. Si te dejan sola en la mesa, no llenes el silencio. El silencio incomoda… y eso da poder.
Sonreír poco vale más que sonreír todo el tiempo. Mucha sonrisa = accesible. Accesible = barata (así funciona el prejuicio, no lo inventamos).

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3. Oler rico no es opcional

Antes que tu nombre, llega tu aroma. Trucos reales:

  • Vaselina en puntos clave para que el perfume dure.
  • Talco con unas gotas de perfume si no quieres que sea invasivo.
    El punto no es que pregunten qué usas, es que te recuerden.

4. Lee la mesa como si fuera póker

Siempre hay alguien que manda, alguien incómodo y alguien invisible. Tú te acercas donde conviene, no donde gritan más. Nunca interrumpas. Jamás. Y cuando hables, hazlo corto. Las que se quedan poco, pesan más.

5. No rías tan alto ni enseñes todos los dientes

Duele, pero es verdad. La discreción siempre se lee como elegancia. La exageración se lee como ansiedad.

6. Vete antes de que se acabe

Nunca seas la última. Irte “temprano” te vuelve ocupada, deseada, con vida propia.
(Aunque solo vayas a casa a quitarte el brasier y pedir algo de comer). El punto es dejar ganas, no resaca.

7. El truco del vaso

Para evitar brindis incómodos, abrazos eternos o pláticas que no quieres: “Voy por hielo”. Nadie discute con el hielo. Funciona siempre.

8. Si una mujer se pone rara contigo, trátala mejor

Elegante, amable, impecable. Frente a todos. La que pierde control queda mal es ella, no tú. Esto te ahorra enemigos gratis.

9. Discreción digital

Contraseñas en todo. Nada de emojis en conversaciones importantes. Y si guardas contactos que no sea tan notorio, porque después de compartirlo con 10 hombres eso te hace ver muy accesible

10. Menos es más (y más caro)

Demasiado color, demasiado ajustado, demasiado show… atrae miradas jóvenes.
La elegancia tranquila atrae poder adquisitivo. No es moral, es estadística.

No es manipulación. Es entender cómo funciona el mundo cuando te observan. Y usarlo a tu favor sin explicarle nada a nadie.