Pruebas de que en tu relación tú eres la persona tóxica y no él

Estar en una relación tóxica es más común de lo que podríamos creer. El problema está en que también es muy común asegurar que tu pareja es la que está mal y no aceptar que quizás podrías ser tú quien tiene un problema.

Hoy quiero tocar este tema y darte algunos puntos que podrían probar que esa relación se está desgastando y que no te sientes feliz en gran parte por tu manera de actuar y no tanto la de él.

Haces pequeñas acciones que lo incomodan

Consciente o inconscientemente haces cosas súper molestas, ejemplo: Pedirle sus contraseñas aunque él no te haya dado motivos para dudar de él, no reírte de sus chistes, no responderle sus mensajes de whatsapp adrede, etc.

Tratas de culparlo a él cuando tú te sientes mal emocionalmente

Crees que es culpa de él el hecho de no sentirte plena.

No quieres que vaya sin ti a ninguna parte

Aunque tú no quieras ir con él, le exiges acompañarlo.

Cuando te enojas con él, buscas herirlo

Explotas y usas sus “puntos débiles” para pisotearlo.

Le buscas defectos (físicos y personales)

Aunque no se lo digas constantemente piensas: “tiene barros”, “no está tan bueno”, “no me gustan sus zapatos” y demás cosas.

Te molesta verlo sentirse feliz por hacer algo que disfruta

Hasta tratas de estropear su momento. Por ejemplo: Si hay un partido de fútbol que él moría por ver, tú le dices que tienes hambre, que estás aburrida y que quieres salir con él (aunque nada de esto sea cierto).

Tienes la necesidad de tener el control de la relación… y de él

Hasta te entra un poco de miedo o ansiedad el que un día se “rebele” y haga lo que él quiera.

Nunca le expresas tus sentimientos

Aunque de verdad lo ames, te guste, lo quieras, etc… son muy pocas las veces que se lo dices abiertamente. Prefieres que él siempre sea el que dé el primer paso para sus momentos románticos.

Te desquitas con él cuando algo en tu día no salió bien

Si te peleaste con una amiga o te reprobaron en un examen, él es quien termina pagando los platos rotos.

Consideras casi su obligación el tenerte como “princesa”

Si constantemente tienes este estilo de pensamientos o actitudes hacia él y los quieres parar porque de verdad lo quieres, mira primero hacia a ti y ve tus defectos. Te darás cuenta que cada persona tiene sus peculiaridades. Empezando por esto te darás cuenta que para dar amor, primero te debes querer a ti misma, aceptar y dejar de vivir a la defensiva ante el mundo. No transformes algo que puede ser hermoso en algo horrible.

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