Cosas que sólo una chica propensa a los accidentes podrá entender

De verdad no sé que pasa conmigo, todos los días me pasa algo. Ya sé que soy demasiado distraída, pero eso no puede ser toda la causa. Estoy segura que al Universo no le caigo tan bien y siempre me está gastando bromas bastante pesadas.

Les contaré mi accidentada historia porque estoy segura que ahí afuera hay más chicas como yo.

Debes alejarte de los cuchillos.

De hecho de todo lo que corte, incluyendo las hojas de papel. Y es que quién sabe cómo lo logro, pero siempre termino con heridas cuando manipulo algo con filo. Incluso creo que me sano más rápido de lo normal.

Aprendes a no correr jamás.

Lo aprendes a la mala y después de haberte caído un montón de veces. Y es que no importa cuánta concentración pongas al correr, siempre te caes como por arte de magia. Pero tu cuerpo ya está tan entrenado que ha aprendido a caer de cierta forma para no hacerte daño.

Bajas las escaleras como viejita.

Me he caído tantas veces de las escaleras, que ya hasta puedo contar los escalones mientras voy en picada.

lastimada

Te has torcido, luxado, esguinzado y fracturado.

A veces todo al mismo tiempo. Tengo amigas que en su vida se han lastimado siquiera un dedo y mucho menos han tenido una fractura. Yo ya no recuerdo cuántas veces me han vendado, enyesado y embarrado mil pomadas para los músculos heridos.

Ya has hecho tanto el ridículo que la pena desapareció.

Antes cuando te golpeabas la cabeza al salir del carro, cuando te tropezabas enfrente de mucha gente o cuando un balón venía directo a tu rostro a toda velocidad, te daba pena. Pero como te ha sucedido tantas veces, ahora mejor te ríes mientras te sobas el trancazo.

Si algo puede pasar, te pasará a ti.

Las probabilidades de que algo malo suceda, siempre están cargadas de tu lado. Y es que aunque vayas con un grupo de amigas, si un pájaro tiene ganas de hacer popo, esa popo te caerá a ti.

Usar tacones es un suicidio.

Sin duda alguna te caerás, te torcerás el tobillo, tus rodillas terminaran sangrando y un largo etc. Así que yo he optado por dejarlos en el olvido.

caida

Siempre tienes moretones.

No sabes ni cómo te hiciste el 99% de tus moretones. De hecho no recuerdas cuándo fue la última vez que viviste sin uno en el cuerpo.

Evitas los deportes.

Cuando te das cuenta que eres extremadamente propensa a los accidentes, comienzas a hacer una larga lista de las cosas que es preferible evitar para no morir en el intento.

Ya no te duelen cosas que a otra persona las haría llorar.

Raspones, cortadas, fracturas, golpes en el dedo chiquito del pie, etc. Te duelen pero ya soportas más que el promedio de la gente.

accidente

No vives con miedo.

Mucha gente podrá pensar que vives con miedo y que te limitas para evitar accidentes. Pero tú sabes que es imposible alejarte de ellos, así que vives con normalidad y sin preocupaciones. Total, si va a pasar, pasará.

Estás acostumbrada a que la gente te diga frases como:

“Fíjate por donde caminas”. “Eres demasiado distraída”. “Un día te vas a matar”. “¿Estás tonta o qué?”

Aunque es complicado ser así, no lo cambiarías por nada.

No es muy grato andarse lastimando y golpeando todo el tiempo, pero me ha hecho vivir cosas que otros no han vivido. Además tengo muchas anécdotas graciosas para contar.

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