Carta al amor de mi vida que aún no conozco

Hola. Sí, ya sé que aún no te conozco, pero hoy me dieron ganas de expresarte cuánto te amo.

Aunque no te conozca físicamente, yo sé que estás por ahí esperando (al igual que yo) que la vida nos cruce en el momento y tiempo perfectos para que nuestras miradas y corazones se conviertan en una sola. Me emociona pensar las pláticas que tendremos, conocer cómo ha sido tu vida en los últimos años, qué caricaturas te gustaban en tu infancia y tus momentos más difíciles.

No te voy a mentir y sí, lo acepto, he conocido a muchos hombres de los cuales me he enamorado fugazmente, pero mi corazón jamás se ha entregado por completo. Él te está esperando pacientemente para que cuando llegue ese momento en el que me pidas ser tu novia, se entregue por completo a ti hasta su último latido.

No sé si vayamos a tener hijos, una casa grande o un auto último modelo, y en verdad no me importa, ya que yo me sentiré la mujer más afortunada del mundo al ver que tu sonrisa se debe a que ahora compartimos la vida juntos. Prometo estar contigo cada vez que te sientas mal, no sólo físicamente sino también cuando estés preocupado o estresado. Y sé que tu mirada me dará la fortaleza cuando yo tenga un mal día.

Muchas veces me han preguntado cómo es mi hombre ideal, y siempre contesto que es alguien imperfecto. No me interesa que tengas un abdomen marcado o una barba muy varonil, ni mucho menos que seas todo un seductor. Yo te quiero así, imperfecto, con esos pequeños detalles que te convierten en un hombre único e irremplazable.

Sé que todo sucede por algo, y el camino y momentos que ambos hemos vivido sin conocernos nos están llevando a ese lugar en donde por fin nuestras almas se crucen.

Yo y mi corazón te seguiremos esperando con mucha emoción.