14 Señales de que te estás convirtiendo en una doñita

En este último año he notado que he ido mutando (sin desearlo) en una señora de esas de las que siempre me he burlado (jaja), debo aceptarlo…

No sé qué me ha sucedido pero repetidamente me he encontrado sin querer, haciendo cosas que según yo sólo hacían las tías, mamás y hasta abuelas. Juraba y perjuraba que jamás me convertiría en eso; sin embargo, debo confesar que de vez en cuando las hago, aunque también, debo aceptar que me dan muchísima risa y hasta me gusta aceptarlo.

Así que, si crees que algo extraño pasa contigo, quizá sea porque al igual que yo, traes una “doñita” dentro de ti que está ansiosa por salir al mundo. Aquí te dejo unas señales con las que podrías confirmarlo.

No entiendes el internet de las cosas

Comienzas a mandar saludos a la familia en comments de Facebook en los que nadie te llamó y hasta has estado tentada en guardar la imagen de Piolín para felicitar a tu sobrino el día de su cumpleaños.

De un momento a otro tienes  “buena mano” para las plantitas

¡Algo pasó que de un momento a otro ya no se te mueren tus plantas! Quizá sea porque les hablas bonito y las tratas como si fueran tus hijas ó posiblemente porque ellas han descubierto que te estás convirtiendo en toda una señora.

Dentro de ti nacen unas ganas locas de ir a clases de zumba

Típico.

Le pones alpiste a los pajaritos de la calle

Y hasta les pones nombre.

Te metes a Youtube para ver qué ha pasado con la pelea de “Sergio Adame vs Carlos Trejo”

No puedes evitar resistirte a esos chismes.

Te preocupa que entre el “chiflón” y tú estés destapada

Sabes que tu salud ya no estaba como hace 10 años.

Empiezas a buscar recetas naturistas y milagrosas en páginas de dudosa reputación… y les crees

Hasta las compartes.

Estás suscrita al canal de Pedrito Sola

Es un amor, ¿cómo no seguirlo?.

Si te encuentras a una vecina te puedes pasar 2 horas chismeando con ella afuera de tu casa

Y cuando menos te das cuenta ya vas súper atrasada para ver tu programa de chismes favorito.

Te rehusas a tirar o regalar algo tuyo… y comienzas a acumular

… Con la excusa de: “qué tal si de repente lo necesitas”.

Empiezas a usar “dichos” o “frases” para toooodo

“Buenos días… ¡tardes ya!”, “Primero Dios”, “Dios aprieta pero no ahorca”, etc.

Comienzas a creer en que alguien te está haciendo brujería

Sospechas que esa “mala suerte” es por un “trabajito” que te hizo una persona que te desea el mal.

Criticas a las que son más chicas que tú y dices cosas como: “No sé qué pasa con estas nuevas generaciones”

Y dices cosas como: ¡Si yo tuviera una hija que hiciera eso, le volteaba un cachetadón!

De un día a otro te comenzaron a doler las rodillas

Sin explicación alguna.

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