10 Cosas graciosas que a fuerza haces los primeros días de clases

La primera semana de clases quizá es de las semanas más y al mismo tiempo menos esperada de tu año, porque aunque es donde comenzarás un nuevo ciclo de tu vida, también es donde las chicas pasamos muchas vergüenzas.

Lo queramos o no, siempre habrá algo que nos va a salir mal y no porque sea nuestra culpa, sino que estamos en otro lugar y ambiente al cual no estamos acostumbradas. Recuerda que no estás sola, a todas nos pasa.

Entrar y sentir la necesidad de cambiar inmediatamente

No te sientas mal si al llegar sientes que no encajas en el lugar ¡Pero por nada del mundo cambies quién eres! Tu escuela no debe definir tu identidad, no sigas algo porque está de moda, sigue algo que te guste y apasione, verás que a futuro todas querrán ser “únicas y originales” y tú ya les tendrás muchísimas ventaja.

El temido “hagan grupos de 4”

Ese momento cardíaco cuando el profesor dice “Háganme equipos de cinco, cuatro o tres personas” y nadie se habla con nadie, entonces sólo te quedó armar uno con las personas tan desorientadas como tú que te encuentras o esperar a que alguien te agregue al suyo.

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Contener la tos o un estornudo por el silencio incómodo entre compañeros

Los primeros días de clases, ninguno de tus compañeros podrá evitar tener un silencio incomodísimo, hasta para los profesores lo es. Entonces si tienes ganas de estornudar o toser, tu lógica de supervivencia y de pasar desapercibida te dirá que no lo hagas, entonces al contenerlo, sólo te dejará con cara de retrasada ¡Oh no!

Ligar con alguien que ya está en una relación

No me siento orgullosa de decir que cuando voy a equis lugar, me fijo en los chicos guapos. No digo que intente algo con ellos siempre, pero si en determinado momento me atrae uno demasiado, no pierdo nada tratando de hablarle… hasta que te das cuenta, si no es que él mismo te dice que tiene novia.

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Socializar con el grupo equivocado

Este quizá es un punto que no le pasa a muchas, pero hay chicas tan distraídas que quizá entran al salón, al turno o a la carrera equivocada y terminan hablando con gente que jamás en su vida se va a topar en todo el año y que ya consideras amigos, hasta que alguien te dice la triste realidad de que te equivocaste de salón y tienes que irte a otro.

Presentarte con todos

¡Agggggggg! Cómo me molestan los maestros que dicen “ahora de un por uno preséntese, diga por qué escogió ésta escuela, qué le gusta, su color favorito, tipo de sangre, signo zodiacal…” y cuánta pregunta se les ocurre, o sea nadie en la vida va a recordar lo que dijiste ese primer día.

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Hacer algo que al parecer hace reír a todos

Todo el mundo ha pasado por ello, ya sea porque dijiste algo mal dicho o en doble sentido y todos comienzan a reír pero tú no sabes que está pasando y te desesperas, hasta que lo descubres y sabes que es una tontería ¡Ossssshhh!

No saber a dónde ir y pedir ayuda

Cuando vas en camino a tu salón y te tocó en el edificio 4, entonces vas viendo los número de los edificios y contando en tu cabeza “edificio 1… 2… 3… ¿7?” ¿Queeeeeeeee? Sí a todas nos ha pasado, no te sientas mal por pedir ayuda y sentirte la chica más torpe del mundo.

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Llevar la mochila a todos lados

No sé si se debe a la falta de confianza o a lo mucho que significa no perder nuestras cosas. Pero al principio ninguna chica suelta su mochila ni para comer, debe acompañarnos a todos lados y no importa lo mucho que caminemos con ella en la espalda, para nosotros es necesario sentirnos seguras de no perder nada. Con el tiempo aprendemos a confiar en nuestros compañeros.

Llevar una tonelada de material escolar

Estamos tan acostumbradas a lo que se nos pidió en escuelas pasadas, que al entrar a una nueva llevamos todo lo “necesario” como escuadras, plumones de todos los colores del mundo, cuadernos de más, libros que no ocupas y todo lo que ya no ocupas. Lo peor de todo es que la mochila termina pesando más que tú y al final pareces un hobbit.

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